Reflexión #38 Miércoles VI del Tiempo Ordinario Marcos 8, 22-26
Desembarcaron en Betsaida y le presentaron a un ciego para que lo curara, el Señor lo apartó del pueblo le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y preguntó si veía, vuelve a imponer las manos y quedó restablecido. Existen ciegos espirituales que no quieren conocer a Dios y viven como títeres de los demás, y lo peor en función de destruir y delinquiendo. Comparte este mensaje ayuda con la evangelización. No te has inscrito, te invito a hacerlo. Si te gustó dale manito arriba.