26 Octubre, Domingo 30ª Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario Domini...
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Octubre, Domingo 30ª Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario Dominical C - Salt. 2ª semana.
Primera lectura
La oración del humilde atraviesa las nubes
Lectura
del libro del Eclesiástico 35, 12-14. 16-19a
El
Señor es juez,
y
para él no cuenta el prestigio de las personas.
Para
él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre,
sino
que escucha la oración del oprimido.
No
desdeña la súplica del huérfano,
ni
a la viuda cuando se desahoga en su lamento.
Quien
sirve de buena gana, es bien aceptado,
y
su plegaria sube hasta las nubes.
La
oración del humilde atraviesa las nubes,
y
no se detiene hasta que alcanza su destino.
No
desiste hasta que el Altísimo lo atiende,
juzga
a los justos y les hace justicia.
El
Señor no tardará. Palabra de Dios.
Salmo
33, 2-3. 17-18. 19 y 23
R. El afligido invocó al Señor, y
él lo escuchó.
V.
Bendigo al Señor en todo momento,
su
alabanza está siempre en mi boca;
mi
alma se gloría en el Señor:
que
los humildes lo escuchen y se alegren. R.
V.
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para
borrar de la tierra su memoria.
Cuando
uno grita, el Señor lo escucha
y
lo libra de sus angustias. R.
V.
El Señor está cerca de los atribulados,
salva
a los abatidos.
El
Señor redime a sus siervos,
no
será castigado quien se acoge a él. R.
Segunda lectura
Me está reservada la corona de la justicia
Lectura
de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 16-18
Querido
hermano:
Yo
estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He
combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
Por
lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo,
me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan
aguardado con amor su manifestación.
En
mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No
les sea tenido en cuenta!
Mas
el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se
proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado
de la boca del león.
El
Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino
celestial.
A
él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.
Evangelio
El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no
Lectura
del santo Evangelio según san Lucas 18, 9-14
En
aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por
considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos
hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El
fariseo, de pie, oraba así en su interior:
“¡Oh
Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos,
adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el
diezmo de todo lo que tengo”.
El
publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:
“¡Oh
Dios!, ten compasión de este pecador”.
Les
digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Palabra del
Señor.
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