01 Marzo, Domingo. 2ª Semana de Cuaresma. Texto de «La Transfiguración del Señor».
01 Marzo, Domingo. 2ª Semana
de Cuaresma. Texto de «La Transfiguración del Señor».
Leccionario Dominical A. Salt. 2ª semana
Primera lectura
Vocación de Abrahán, padre del pueblo de
Dios
Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a
En aquellos días, el Señor dijo a
Abrán:
«Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que
te mostraré.
Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una
bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán
benditas todas las familias de la tierra».
Abrán marchó, como le había dicho el Señor. Palabra de Dios.
Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22
R. Que
tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
V. La
palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R.
V. Los
ojos del Señor están puestos en quien le teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
V. Nosotros
esperamos en el Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.
Segunda lectura
Dios nos llama y nos ilumina
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10
Querido hermano:
Toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino
según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de
los siglos, la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro
Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la
inmortalidad por medio del Evangelio. Palabra de Dios.
Evangelio
Su rostro resplandecía como el sol
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a
Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte
alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus
vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una
para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una
voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escúchenlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levántense, no teman».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No cuenten a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre
los muertos». Palabra del Señor.
Un Mensaje para tí joven
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