14 Junio, Domingo. 11ª
Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario Dominical A - Salt. 3ª semana. Día
del Padre.
Primera
lectura
Serán para mí un reino
de sacerdotes y una nación santa
Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a
En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y
acamparon allí, frente a la montaña.
Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
«Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Han
visto lo que he hecho con los egipcios y cómo a ustedes los he llevado sobre
alas de águila y los he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecen y
guardan mi alianza, serán mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque
mía es toda la tierra. Serán para mí un reino de sacerdotes y una nación
santa”». Palabra de Dios.
Salmo
99, 1b-2. 3. 5
R. Nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
V. Aclama al Señor,
tierra entera,
sirvan al Señor con alegría,
entren en su presencia con vítores. R.
V. Sepan que el
Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
V. El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R.
Si fuimos
reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados
por su vida!
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,
6-11
Hermanos:
Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió
por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una
persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos
demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por
nosotros.
¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él
salvados del castigo!
Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su
Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su
vida!
Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor
Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Palabra de
Dios.
Evangelio
Llamó a sus doce
discípulos y los envió
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 36 — 10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se
compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que
no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rueguen, pues, al Señor
de la mies que mande trabajadores a su mies».
Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus
inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro,
y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y
Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el
de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayan a tierra de paganos ni entren en las ciudades de Samaría, sino vayan
a las ovejas descarriadas de Israel.
Vayan y proclamen que ha llegado el reino de los cielos. Curen enfermos,
resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, den
gratis». Palabra del Señor.
Un Mensaje para Ti joven
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