Leccionario Dominical A - Salt. 2ª semana. Jornada Dona Nobis: Plan de sostenimiento de la obra evangelizadora de Colombia.
Primera
lectura
La palabra del Señor me
ha servido de oprobio
Lectura del libro de Jeremías 20, 7-9
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir;
has sido más fuerte que yo y me has podido.
He sido a diario el hazmerreír,
todo el mundo se burlaba de mí.
Cuando hablo, tengo que gritar,
proclamar violencia y destrucción.
La palabra del Señor me ha servido
de oprobio y desprecio a diario.
Pensé en olvidarme del asunto y dije:
«No lo recordaré; no volveré a hablar en su nombre»;
pero había en mis entrañas como fuego,
algo ardiente encerrado en mis huesos.
Yo intentaba sofocarlo, y no podía. Palabra de Dios.
Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9
R. Mi alma está
sedienta de ti, Señor, Dios mío.
V. Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti
madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.
V. ¡Cómo te contemplaba en
el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.
V. Toda mi vida te
bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.
V. Porque fuiste mi
auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
Mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.
Segunda
lectura
Presenten sus cuerpos
como sacrificio vivo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 1-2
Los exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que presenten sus cuerpos
como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es su culto espiritual.
Y no se amolden a este mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente,
para que sepan discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que
le agrada, lo perfecto. Palabra de Dios.
Evangelio
Si alguno quiere venir en
pos de mí, que se niegue a sí mismo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 21-27
En aquel tiempo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a
Jerusalén y padecer allí
mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que
ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:
«¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte».
Jesús se volvió y dijo a Pedro:
«¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú
piensas como los hombres, no como Dios».
Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y
me siga.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí,
la encontrará.
¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?
¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles,
y entonces pagará a cada uno según su conducta. Palabra del Señor.
Un Mensaje para ti joven
¿Qué estás haciendo con tu vida?
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