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Septiembre, Domingo. 23ª Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario
Dominical A
Salt. 3ª semana. Día de Oración Compartida entre las Iglesias Hermanas de
Aquisgrán y Colombia.
Semana por la paz.
Primera
lectura
Si no hablas al
malvado, te pediré cuenta de su sangre
Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9
Esto dice el
Señor:
«A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la
casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les
advertirás de mi parte.
Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero
tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta,
él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su
sangre.
Pero si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y
no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado
la vida». Palabra de Dios.
Salmo
94, 1-2. 6-7c. 7d-9
R. Ojalá escuchen hoy
la voz del Señor: «No endurezcan su corazón».
V. Vengan, aclamemos al
Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
V. Entren, postrémonos por
tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
V. Ojalá escuchen hoy su
voz:
«No endurezcan el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando sus padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
Segunda
lectura
La plenitud de la ley
es el amor
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 8-10
Hermanos:
A nadie le deban nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el
resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás,
no codiciarás», y cualquiera de los otros mandamientos, se resume en esto:
«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».
El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor. Palabra
de Dios.
Evangelio
Si te hace caso, has
salvado a tu hermano
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 15-20
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace
caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos,
para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no
les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la
comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad les digo que todo lo que aten en la tierra quedará atado en los
cielos, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en los cielos.
Les digo, además, que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres
están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Palabra del
Señor.
Cuando alguien te
quiere, también se atreve a decirte la verdad
Un mensaje para ti joven
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