11 Octubre, Domingo. 28ª Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario Dominical A -
Salt. 4ª semana.
Primera lectura
Preparará
el Señor un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros
Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a
Preparará el Señor del universo para todos los pueblos,
en este monte, un festín de manjares suculentos,
un festín de vinos de solera;
manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
el velo que cubre a todos los pueblos,
el lienzo extendido sobre todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y alejará del país el oprobio de su pueblo
—lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
porque reposará sobre este monte la mano del Señor». Palabra de Dios.
Salmo 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6
R. Habitaré
en la casa del Señor por años sin término.
V. El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
V. Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
V. Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
V. Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
Salmo 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Segunda lectura
Todo
lo puedo en aquel que me conforta
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4,
12-14. 19-20
Hermanos:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado en todo y para todo: a la
hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel
que me conforta. En todo caso, hicieron bien en compartir mis tribulaciones.
En pago, mi Dios proveerá a todas sus necesidades con magnificencia, conforme a
su riqueza en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra
de Dios.
Evangelio
A
todos los que encuentren, llámenlos a la boda
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14
En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a
los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó
a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió
a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a
punto. Vengan a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios,
los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y
prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Vayan ahora a
los cruces de los caminos y a todos los que encuentren, llámenlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos
y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a
saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le
dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.
El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto
y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos». Palabra del Señor.
Un mensaje para ti joven
“Dios te invita: ¿vas a
responder?”
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