01 Febrero, Domingo 4ª Semana del Tiempo Ordinario.
01
Febrero, Domingo 4ª Semana del Tiempo Ordinario. Leccionario Dominical A
- Salt. 4ª semana.
Primera lectura
Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre
Lectura de la profecía de Sofonías 2, 3; 3, 12-13
Busquen al Señor los humildes de la tierra,
los que practican su derecho,
busquen la justicia, busquen la humildad,
quizá puedan resguardarse
el día de la ira del Señor.
Dejaré en ti un resto,
un pueblo humilde y pobre
que buscará refugio en el nombre del Señor.
El resto de Israel no hará más el mal,
no mentirá ni habrá engaño en su boca.
Pastarán y descansarán,
y no habrá quien los inquiete. Palabra de Dios.
Salmo 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10
R. Bienaventurados
los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
V. El Señor
mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.
V. El Señor
abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R.
V. Sustenta al
huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sion, de edad en edad. R.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,
26-31
Fíjense en su asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni
muchos poderosos, ni muchos aristócratas; sino que, lo necio del mundo lo ha
escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido
Dios para humillar lo poderoso.
Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no
cuenta, para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en
presencia del Señor.
A él se debe que ustedes estén en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros
sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
Y así —como está escrito—: «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor». Palabra
de Dios.
Evangelio
Del
Evangelista según san Mateo 5, 1-12a
1 En aquel tiempo, al ver
Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; 2 y,
abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
3 «Bienaventurados los pobres en el
espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los mansos, porque
ellos heredarán la tierra.
5 Bienaventurados los que lloran, porque
ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen
hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan
por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por
causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados ustedes cuando los
insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. 12 Alégrense y regocíjense, porque su
recompensa será grande en el cielo». Palabra del Señor.
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