«Os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»
Domingo 7
de Julio
14°
del Tiempo Ordinario. Verde. Misa: Del
domingo; Gl.; Cr.; Prf. Dominical I-X. Leccionario
Dominical C: Is
66,10-14c / Sal 66(65), 1-3a.4-5.6-7a. 16+20
(R. 1) / Ga 6, 14-18 / Lc 10,1-12. 17-20
(forma larga) o Lc 10,1-9 (forma breve). Oficio: Del
domingo; Te Deum; Salt. 2a semana.
CLICK
Para ver las
lecturas: http://www.ciudadredonda.org/lectura/?f=2013-07-07
En
la primera lectura de este primer domingo del mes de julio, el
profeta Isaías invita a la comunidad a alegrarse por el pueblo que
escuchó su mensaje de conversión y por cambiar, ahora serán salvos
y los suyos serán bendecidos, la abundancia los acariciará. La
promesa del Señor se hace notar si el pueblo se convierte y le jura
fidelidad. El Señor promete, alegría, seguridad larga vida. Las
promesas que ha prometido el Señor a quienes le son fieles y optan
por Él como su refugio son evidentes, las compuertas de abundancia
se abren en el cielo, Dios es generoso y todo lo crea para los suyos,
nada se guarda para sí, todo es para los suyos, a quienes los
considera como si fueran niños de pecho, necesitados de su gracia,
de su protección, de su presencia. Como un pueblo que vive en medio
del desierto, la bondad del Señor les regala un afluente
río, exquisito de agua dulce, Jerusalén, para que le genere la
vida que necesita. Si la nación sufrió durante tantos
años persecuciones, asedios, guerras, violencia y ruina, la
presencia del Señor trae lo anhelante la paz. ¿Qué podrá
necesitar entonces una nación en dónde el sufrimiento por causa de
la guerra del poder los tiene abatidos? No está bien ser
indiferente, es necesario volver al Señor y reclamar su presencia,
la oración y el comportamiento recto son elementos fundamentales
para alcanzar de parte de Dios su protección.
El
Salmo 66 titulado: Gracias
por una liberación milagrosa, es
una invitación de parte del autor a toda la tierra a asociarse en
una sola alabanza al Dios de todo poder, pues todos han sido testigos
de los prodigios obrados por Yahvé. Quien se siente salvado por el
Señor ha de proclamar personalmente a su Señor dando testimonio,
porque lo que Él hizo en su vida lo deben conocer todas las
generaciones. Dios lo escuchó porque vio la sinceridad de su
corazón; en ellos se manifiesta una vez más su piedad para con los
que ama. Triste es ver cuando alguien ve que no necesita de Dios para
existir, doloroso es encontrar a quien niega su existencia, con
tantos siglos demuestras y testimonios de la acción salvadora y
amorosa que ha tenido el Señor con quienes creó. ¿De dónde hemos
venido, quién nos trajo, quién fabricó está obra perfecta, con
toda su infraestructura, sacada de una mente sabia y divina? Esto
permite reconocer y aceptar que de una fuerza divina venimos y el
final del proyecto: a Él volveremos.
Si
en la primera lectura se han de alegrar por la conversión de una
toda una nación, en el evangelio se alegran por que los demonios se
someten y les obedecen a los discípulos del Señor; mientras tanto,
Él Señor pide que se alegren más, porque están cumpliendo con el
proyecto de Dios, salvar a la humanidad. En esta lectura de la carta
a la comunidad de Galacia, Pablo se alegra del sufrimiento que
padece. Hay una circunstancia, los integrantes de la comunidad judía
quiere cambiar el pensamiento de la comunidad de los seguidores del
Resucitado haciendo circuncidar a los griegos. Uno: para
burlarse del anuncio y trabajo que hace Pablo de Tarso; dos: para
hacer creer a las autoridades que ellos son judíos que siguen
cumpliendo la ley de tradición, no ser perseguidos y librarse de la
muerte, situación que está persiguiendo a los fieles de Cristo.
Pablo se alegra por lo que tiene importancia: hombres con nueva vida.
Y como, quien crea división sale golpeado, después llegará a
lamentarse, Pablo advierte: he sufrido suficiente y a nadie gimo,
quien sufre debe hacer lo mismo. El apóstol invita entonces a una
opción de cambio, llega una nueva vida, una nueva ley y por ende el
hombre debe iniciar una nueva vida. El hombre a través de los años
ha tergiversado la ley escrita y ha creído que el hombre es
enemigo de Dios por algunos intereses que cavilan en su
mente, intereses personales que van en contra del pensamiento divino
de trabajar por el otro, amarlo y ayudarlo a alcanzar la salvación.
Continuamos
la lectura de los domingos con el evangelio de San Lucas, hoy: el
envío y misión de los setenta y dos, deben preparar el
territorio para el anuncio de Jesucristo; deberían ir de dos en dos
para que su anuncio sea creíble pues el testimonio y anuncio que van
a llevar debe adquirir adeptos. Los lugares que nombra de los que
rechazarán el mensaje las ciudades: Corazín, Betsaida y Cafarnaúm,
fueron los lugares más difíciles del anuncio. Concluimos: Jesús
escoge a sus misioneros los envía con un encargo definido y luego
viene el balance de la tarea realizada. La alegría los debe rodear
por cumplir con la misión del anuncio, para que muchos conozcan al
salvador y se salven. Hoy la mies sigue abundante y el Señor
necesita de hombres y mujeres disponibles, con mente sana, rostro
alegre y corazón piadoso para llegar a quienes no conocen a Dios y
su misterio, para que empiecen a hacer parte de las criaturas hechas
sus hijos. Hacer vida las palabras del Papa Francisco: “Los
obispos y sacerdotes deben ser pastores y no lobos rapaces”, "Las
monjas deben ser “madres espirituales y no solteronas” y para el
numero más grande de seguidores del Señor los fieles laicos: “Hay
cristianos de salón que no saben hacer hijos para la Iglesia”.
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